Por puro gusto. Manera de degradar a un hombre.
- Él: Pareces mi marida. Tenemos que hablar de hacia dónde va nuestra relación, tenemos que hablar de mis necesidades.
- Ella: Primero es esposa, no marida. Segundo, nuestra relación va hacia donde YO quiera. Y tercero tus necesidades no son importantes a menos de que YO diga lo contrario.
- Él: Hitler se quedó pequeño con tu régimen. Hay que hablar sobre mis necesidades de hombre, carajo.
- Ella: Tus necesidades de hombre? Por favor. Que te quede claro que conmigo no vas a descargar tu testosterona a menos de que yo lo quiera así.
- Él: Aquí el hombre soy yo, no joda. Cuál es la huevonada? Yo soy el que dice lo que se hace y lo que no. Si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta. Que no se hable más, que si sigues te nombro Cuaima en Jefe.
- Ella: Llámame como quieras a ver si tienes las bolas suficientes para hacerlo. Que tengas huevo no significa que tengas autoridad en nada. A ver si te vas ubicando en el mapa, cariño.
- Él: Yo sí tengo autoridad en las decisiones que yo tomo. Y como no me voy a dejar dominar, y como en toda relación el poder es compartido, y como no eres mi madre, o vas cambiando el carácter a esposa o terminar nuestro matrimonio de 15 años.
- Ella: Marico, tú y yo no nos casamos jamás.
- Él: JA! Gané la discusión. Digamos que estamos 2 a 1 a mi favor.
- Ella: Digamos que puedes meterte tu dos a uno por el culo y madurar.
- Él: ...
- Ella: Gracias.



